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Rione Ponte

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El nombre viene de la presencia del Puente sant’Angelo, que perteneció al riote (barrio) Ponte hasta que el Papa Sixto V lo incluyó en el nuevo rione Borgo.

Su emblema, por supuesto, es un puente.

Hasta la época del Papa Sixto V el rione incluía también una porción al otro lado del Tíber , que después se separó para crear el rione Borgo. En el año 1500 el rione tenía una gran importancia sobretodo por su red viaria, razón por la cual se construyeron grandes palacios de familias aristocráticas y de comerciantes, a partir de los proyectos de importantes artistas. Esto contribuyó a embellecer el rione que pronto se hizo famoso.

Muy frecuentemente en el rione Ponte se podía presenciar un curioso espectáculo: una pequeña procesión guiada por una persona vestida de negro, cubierta con un velo y un crucifijo al hombro. Sobre un carro venía un condenado encadenado que sin cesar besaba otra imagen de Jesús. El punto de llegada de la procesión era la actual plaza de Puente Sant’Angelo, en la cual había una horca para colgar el condenado.

A pesar de ser el rione Ponte una zona rica y próspera, era también la más expuesta a los frecuentes aluviones del Tíber. Su aspecto fue completamente transformado después de que Roma se convirtiera en Capital en 1870: se construyeron los muros de contención del Tíber para detener las aguas del río, nuevos puentes para conectar la zona del Vaticano con el resto de Roma. Todas las callejuelas que llevaban a la orilla del Tíber han desaparecido para dejar sitio a la ancha calle del lungotevere. Sin embargo, el típico carácter del rione es todavía visible más allá de esta avenida.

El rione ha estado habitado sin interrupción desde la antigüedad. A las primeras casas, del siglo II d.C., se añadieron edificios públicos más importantes, como el estadio de Domiciano y una estructura viaria bien delimitada: la famosa “vía Recta”, una de las principales calles de la antigua Roma, que hoy se llama Via delle Coppelle; calle Sant’Agostino, calle dei Coronari. En la Edad Media los edificios y la población experimentaron un importante crecimiento, gracias también a la cercanía con el Vaticano, hasta el punto que, a comienzos del siglo XV, esta era la zona en el interior de la muralla Aureliana donde habían más construcciones que campo: florecieron casas, iglesias y palacios.

Con la bula papal de Martino V (1425) empezó desde esta zona una renovación del tejido urbano que se prolongó en el tiempo, con planos y proyectos diversos: a Giulio II se debe la calle Giulia, a Paolo III la calle Paola. El barrio Parione, dividido en dos partes por la avenida Vittorio, une Campo de’ Fiori (que en la antigüedad era el lugar de las posadas y las tabernas) con Plaza Navona, que se convirtió en el centro de la actividad de grabadores e impresores y de numerosos teatros. El barrio es todavía hoy uno de los más animados de la ciudad.

El barrio Ponti está lleno de edificios y rincones populares típicos de la Roma antigua, y sus calles merecen un paseo atento. Empezando por la calle Giulia, trazada por Bramante en el siglo XVI, donde se suceden una serie de palacios e iglesias entre las que destaca San Eligio degli Orefici, diseñada en origen por Rafael. El corazón de la zona es la plaza Campo de’ Fiori, donde todas las mañanas hay un mercado animado. Más allá de la avenida Vittorio se encuentra una de las plazas romanas más espectaculares: plaza Navona, obra maestra del urbanismo barroco. Domina la plaza la fuente de los cuatros ríos, obra de Gian Lorenzo Bernini (1651). No muy lejos de aquí se halla otra plaza barroca, la de Santa Maria della Pace, obra de Pietro da Cortona (1656-1657), también autor de la fachada barroca de la homónima iglesia.

El nombre “Navona” viene de “agones”, o sea, los juegos que tenían lugar en el estadio del emperador Domiciano, sobre cuyo perímetro se levanta la famosa plaza. Con una longitud de 275 metros y una ancho de 106, el estadio podía acoger 30000 espectadores: antes de su construcción el área se utilizaba para los juegos gimnásticos de la época de César Augusto; por contra Nerón hizo levantar un anfiteatro para los juegos quinquenales. En el siglo XIII alrededor del estadio se empezaron a construir casas y torres y, en época renacentista, iglesias y palacios. En el siglo XV se trasladó allí el mercado, proveniente del Campidoglio y que después se instalaría definitivamente en Campo de’ Fiori. Además había la costumbre, en verano, de inundar la plaza para permitir el desfile de los prelados y de los príncipes con su séquito. Desde el puente Sant’Angelo entramos en Vía del Banco di Santo Spirito y más adelante nos cruzamos con el homónimo palacio del siglo XVI; vamos a la izquierda por la calle dei Banchi Nuovi, la antigua “vía Papalis”, que después se convierte en calle del Governo Vecchio. Esta calle nos lleva hasta la plaza Pasquino donde está la más famosa de las “estatuas que hablan”, donde los romanos colgaban sobretodo mensajes de sátira política, llamados “pasquinate”.

Calle Pasquino lleva hasta Plaza Navona: una vez contempladas la plaza y las fuentes, observamos la iglesia de Sant’Agnese in Agone, del siglo VIII y reedificada en el siglo XVII por Girolamo y Carlo Rainaldi con la colaboración de Francesco Borromini, autor de la fachada. Subimos por la avenida Vittorio hasta la plaza de la Chiesa Nuova. Atravesamos la plaza, bajamos por la calle Cartari y vamos a la izquierda, por la calle del Pellegrino: observamos los patios de las casas que representan unos de los más sugestivos rincones de la Roma antigua.