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Lucky HolidaysBarbara Fortuna
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El barrio San Lorenzo, por su cercanía con la Universidad La Sapienza, es un lugar muy frecuentado por los estudiantes, y por esto lleno de bares y cervecerías. A pesar de haber sido uno de los barrios más bombardeados en la Segunda Guerra Mundial, hoy en día es una de las zonas que destacan por su vida nocturna.
Pasear por su mercado es una de las mejores maneras para comprender las dinámicas más profundas del barrio: las dinámicas, el carácter, las tradiciones más escondidas. Allí viven miradas e historias que, con un poco de paciencia, no es difícil captar de una parada a otra.
El tiempo está marcado por las campanas de la cercana iglesia de Santa Maria Immacolata, cuyo campanario es una imitación del de San Marco en Venecia. Se puede comer una “pizza al taglio” en la pizzería “Come Manna dal Cielo”, en el número 68 de la calle dei Latini: verdadera pizza romana, presentada cruda o cocinada en el momento (que os cuenten el porqué) que podéis comer en el Parque dei Caduti, en la cercana calle Tiburtina. En el centro del parque hay que ver el monumento luminoso realizado en 2003 por el arquitecto Zevi en memoria de las tres mil víctimas de los bombardeos.
Volved a la calle dei Volsci para ir al número 101, un lugar muy particular. “Pifebo” es una de las mejores tiendas vintage del barrio (y probablemente de toda Roma). Vende material muy seleccionado: ropa, discos, accesorios… todo a un precio muy razonable.
La librería “Giufà” en la calle Aurunci 38, es el lugar donde hojear una revista, un periódico o un libro, acompañados de una bebida caliente. El sitio está cuidadosamente decorado, los pasteles y las galletas son caseros y la biblioteca está bien provista. A menudo se pueden presenciar encuentros con los autores de los libros. Llega la noche. Se advierte por el ruido. San Lorenzo se vuelve caótica, llena de gente. Podéis hacer una inmersión en la confusión tomando un aperitivo en uno de los numerosos bares (buenos el “Rive Gauche” y el “Simposio”), en las enotecas (recomendada “La Ferrazza” en calle Volsci y, si queréis algo particular, id al “Fuzzy Bar” en calle Aurunci 6). Podéis volver al “Bar Marani” o, como alternativa, alejaros del caos y pasear hasta la Libreria Caffè “Bar à Book” en la calle Piceni 23. La idea es la misma del Giufà, incluido el cuidado en la decoración. Aquí, sin embargo, la mesa es única compartida con los otros clientes. Hay un bufé para el aperitivo y alguna mesa afuera. Este sitio es más tranquilo.
Pocos barrios definen Roma tan bien como San Lorenzo, pocos muestran sus valores, virtudes y sus defectos. Barrio joven y viejo al mismo tiempo, disidente y tradicional: los edificios derruidos por el bombardeo de 1943 y la nueva Plaza dell’Immacolata; las pizzerías baratas y los Kebabs; los talleres y las tiendas street-style. Si la verdad se manifiesta más fácilmente a través de las contradicciones, hay una verdad en lo que San Lorenzo enseña. Pocos compromisos, a pesar de la convivencia más o menos pacífica de identidades tan diversas. Un orgullo que surge también en el caos del fin de semana.
San Lorenzo queda delimitado por el Verano (el cementerio monumental), la ciudad Universitaria, la Muralla Aureliana y la calle dello Scalo di San Lorenzo. Roma es una ciudad que se despierta poco a poco y San Lorenzo no representa una excepción. Para el desayuno los lugares más famosos son tres. Uno es el “Bar dei Belli”, en la calle Tiburtina 76. Si madrugáis vais a ver el aire de sueño de quien ha cerrado pocas horas antes y ya prepara el café para la mañana siguiente. El otro es el “Buddha Bar”, en la calle Tiburtina 22. Tiene mesas fuera y una clientela prácticamente inamovible. El tercero es el lugar típico de San Lorenzo: el bar “Marani”. La entrada está situada en la calle Volsci 57. Es un bar pequeño con una gran terraza cubierta por un emparrado. Tened en cuenta este lugar porque una gran parte de la vida de San Lorenzo gira alrededor del bar “Marani”.
Dentro de las pizzerías señalamos: “L’Economica” (calle Tiburtina 44), el “Podista” (calle Tiburtina 244), la “Formula 1” (calle Equi 13) y el “Maratoneta” (calle Volsci 99), donde la carta está impresa sobre manteles de papel y hay una atmósfera muy familiar. En las paredes hay colgados trozos de periódicos antiguos, y a menudo la cuenta se escribe sobre el mantel.
De los restaurantes recomendamos: “La Mucca Bischera” (calle Equi 56) y “Da Franco ar Vicoletto” (calle Falisci 1). En cuanto a los bares destacamos: el “Rive Gauche” (calle Sabelli 43), el “Lancelot”, que tiene además juegos de mesa (calle Volsci 77) o el “Dahlu” (calle Equi 38), cuya carta incluye también infusiones y tilas. Otro lugar de culto es el “Halloween” (plaza Tiburtino 31), decorado con murciélagos y calabazas y dedicado a la música rock.
El “Circolo Vizioso”, llamado también “Sotto casa di Andrea” (calle dei Reti 25) es un disco-bar en dos pisos: en la planta baja se baila, y en la segunda planta se puede cenar o jugar a juegos de mesa. Para quien quiera escuchar buena música está el “Coetus” (calle Volsci 126) o el “360 Gradi”, que proponen un repertorio sobretodo de música rock.
Para acabar recomendamos unas crepes de nutella en la crepería de la calle Volsci, abierta hasta bien entrada la noche y lugar de encuentro para todos los que comen algo antes de ir a la cama.