CONTACTOS
Lucky HolidaysBarbara Fortuna
Mob. +39 337.751842Mail: Barbara Fortuna
Testaccio es el vigésimo rione de Roma. Su nombre viene del llamado “Monte dei Cocci”: una colina de 35 metros de altura hecha de cascotes de loza y cerámica, que a lo largo de los siglos se han ido acumulando, restos de los transportes que iban y venían del puerto de Ripa grande. Éste era el único puerto de la ciudad de Roma desde la época romana: aquí llegaban las mercancías desde el puerto de Ostia, viajando en barcos por el río Tíber.
La vida del barrio Testaccio está dividida en dos partes bien definidas. La calle Galvani separa la zona popular y cotidiana de la zona de fiesta, más caótica. Por un lado la plaza de Santa Maria Liberatrice, corazón y espacio común del barrio; por otro, la calle di Monte Testaccio, con sus bares y su “movida”.
La zona alrededor de la plaza de Santa Maria Liberatrice es una red de callejuelas y viejos edificios romanos, muchos de los cuales albergan grandes patios interiores que se convierten en otras tantas islas en el interior del barrio. Espacios en los que es posible respirar una “romanidad” más profunda, ajena al paso del tiempo. Si encontráis una reja medio cerrada, ¡aprovechad! (siempre respetando la propiedad privada, obviamente).
Esta es el área del barrio donde pasear tranquilamente comiendo un helado del número 5 de la plaza de Santa Maria Liberatrice, cerca del Teatro Vittoria. Podéis comer en el restaurante “Augustarello”, en la calle Giovanni Branca, una de las tabernas más famosas por su cocina romana, o en el restaurante “Felice” en la calle Mastro Giorgio, famoso por su “abbacchio scottadito”.
Podéis curiosear en el mercado de plaza Testaccio, uno de los lugares en que la “romanidad” aún se conserva sin concesiones, también en la elección de los productos, que provienen en su mayoría de la campiña del Lazio. Podéis echar un vistazo a la parada del pescado de Rosa Trinca, orgullosa madre de la actriz Jasmine, o al de la familia Mastroianni, donde trabaja el primo del inmortal Marcello.
Comed una carbonara en el “Cantinone”, en la plaza Testaccio y haced una parada en el horno “Ferdinando”, en la calle Luca Della Robbia. Si buscáis exquisiteces para llevaros a casa, tenéis que ir a la tienda “Volpetti” en la calle Marmorata, donde los escaparates ya son un espectáculo obligatorio.
Siguiendo por la calle Marmorata está uno de los monumentos más hermosos y particulares de la ciudad. La Pirámide Cestia, espléndido testigo de la Roma imperial que miraba a Egipto con una mezcla de miedo y desafío. Aquí estáis cerca de un lugar donde cultura, historia, arte y leyenda se unen en un solo espacio protegido tras unos discretos muros. En el Cementerio Acatólico de Roma (conocido como cementerio de los ingleses o cementerio de los protestantes) se enterraban los protestantes y los extranjeros muertos en Roma. Debido a las estrictas normas religiosas, quien había sido expulsado de la comunidad católica por las más diversas motivaciones, no podía descansar en el interior de la Muralla romana y por esto se enterraba aquí.
El resultado a lo largo de los siglos es un lugar de culto y peregrinación donde se leen los nombres de artistas, escritores y pensadores que no se conformaban a la cultura italiana. Un lugar pequeño y muy cuidado donde atravesar un trozo de Historia que ha vivido en la Capital.